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Aconsejada por una amiga que había sido voluntaria de JUCONI por cinco meses, Georgina Clarke dejó el Reino Unido porque necesitaba hacer una pausa en su vida profesional.

“Una de mis actividades era pasar “ tiempo especial” con los niños. Uno de ellos llamado Jonathan, de nueve años vive en la Isla Trinitaria, el área más marginal de Guayaquil”.
Jonathan ha tenido una vida muy inestable, pasando un tiempo de estar con su madre, luego con su padre y ser físicamente abusado por varios miembros de su familia. Luego de escuchar de su pasado, yo esperaba encontrar a un niño con la vida destrozada, pero Jonathan no estaba deprimido, es muy juguetón y tan relajado como puede ser un niño de su edad. Recientemente ha ido al colegio pero ha sido expulsado por tener comportamientos violentos. Lo que se notó inmediatamente es que Jonathan no estaba acostumbrado a tener una atención individualizada y preguntaba una y otra vez, “ ¿es que tengo a la gringa sólo para mi? ” No era de sorprenderse el que le fuera muy difícil confiar en las personas, tener acercamiento emocional o demostrar cualquier tipo de cariño, especialmente con las mujeres

Verdaderamente pase momentos difíciles con Jonathan, cuando el no quería colaborar, era contradictorio o no mostraba ningún interés. Sin embargo, al mirarlo desde una perspectiva más grande, el tiempo que pasamos juntos parece haber tenido efectos muy positivos, lo que me hacen sentir que la experiencia para él ha valido la pena. Lo más importante es que al final gané más respeto por parte de él, algo que claramente se notaba no tenía al comienzo! Por encima de todo, pienso que ha mejorado mucho su austoestima al tener a alguien que le diera una atención personalizada dos veces a la semana. “.

 

 

“Jonathan no estaba acostumbrado a tener una atención individualizada y preguntaba una y otra vez,

 ¿es que tengo a la gringa sólo para mi?”

- Georgina Clarke

 

 

 

 

 

 

 

Ole Meier-Hahn vino a JUCONI después de terminar sus estudios de matemáticas y economía en Alemania. Trabajó con nosotros desde Sep 2004 hasta Mar 2005.

Vine a Guayaquil sin saber mucho cual sería mi trabajo en JUCONI. Como solo tenía poca experiencia con el trabajo con niñ@s temía que en vez de trabajar con ellos solo me encontrara con tareas de la oficina. Cuanto me sorprendió que desde el principio me involucraran al trabajo en los sectores.

Formé parte de unos de los equipos de la sección NT (niñ@s trabajadores). Iba apoyándoles en su trabajo con l@s niñ@s del programa. Empecé atendiendo a los hermanitos de l@s niñ@s trabajadores, ya que por el gran numero de niñ@s en algunas de las familias los educadores a veces no pueden trabajar eficientemente con ell@s. Luego poco a poco fuí asumiendo más responsabilidad hasta llegar a tal punto que desarrollara y aplicara, igual que los educadores del equipo, planes de educación y actividades para est@s niñ@s.

 

 

 

“…tomé cada vez más confianza en mi capacidad de ayudar a l@s niñ@s a avanzar cognitivamente y emocionalmente”

- Ole Meier-Hahn

 

 

 

Durante todo este tiempo mi equipo (¡Vivan Gabriel, Erika y Eduardo! – no solo por el trabajo juntos sino también por su compañerismo y su amistad.) me ayudó muchísimo y compartió sus conocimientos y su experiencia conmigo. Así, podía aprender muchas cosas – técnicas tanto como conceptos - y tomé cada vez más confianza en mi capacidad de ayudar a l@s niñ@s a avanzar cognitivamente y emocionalmente. Por lo tanto mi preocupación, que por mi escasa experiencia, por los límites del idioma y por las diferencias culturales no pudiera hacer un impacto, no fue justa.
Muchas gracias a toda la gente de JUCONI que con su apoyo y su paciencia nunca me hizo sentir como un gringo tonto sino como una parte valiosa del equipo.